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Gastronomía

Gastronomía

Tradicionalmente, las gentes de Cambil se han dedicado a las faenas del campo, olivar, vid, cereales y huerta, y a la ganadería lanar y caprina, sin olvidar la caza, circunstancia ésta que se trasluce en su cocina popular, llena de los productos sencillos que da la tierra, pero adobados con la imaginación culinaria de los cambileños.

Muestra de lo dicho es el plato denominado "carneretes de Cambil", donde en el aceite de haberse frito unos ajos, se fríen chorizos, morcillas y torreznos, en cantidad suficiente para que haya para todos los comensales. A tales chacinas, se les echa un sofrito de tomate que es majado con los ajos y unos cominos, agregándosele a todo un poco de harina y unos huevos batidos, y dejando cocer el guiso. Era este plato un energético desayuno para los agricultores que debían enfrentarse a las duras tareas del campo.

Otro plato de esta tierra es la "almoronía", guiso cargado de leyendas árabes, cuyo nombre le fue dado en honor de Burán al-buraniyya, el día que contrajo matrimonio con al-Mamun, califa de Bagdad. Tiene como base un sofrito de berenjenas, calabaza amarilla, tomate, pimientos, ajo, cominos y almendras.

De los productos de huerta, Cambil comparte con las demás villas de Sierra Mágina la "sobrehúsa", habas verdes tiernas, fritas en el aceite de oliva virgen que da el terreno, y condimentadas con hierbabuena y pimentón, acompañadas de jamón, chorizo y huevos duros. Habas que también se consumen marrones, en un potaje en el que, una vez cocidas y trituradas, se acompañan de trozos de chorizo. También de sus huertas es propio el "potaje de habicholones", guiso hecho con judías verdes y trozos de patata.

El "pimentón" es un gazpacho caliente que en Cambil lleva "pimiento colorao" seco, cominos, aceite de oliva y ajos, pudiendo llevar también trozos de patata y bacalao. Deliciosos son también los platos preparados con "collejas" silvestres, ya sean fritas con huevo o en un guiso como suele hacerse con las espinacas.

Propios de Arbuniel son los exquisitos "cangrejos en salsa", los cuales son cocidos en agua aderezada con ajos, perejil, cominos, un trozo de pan frito y, sobre todo, una guindilla frita que dará peculiar toque de sabor al guiso.

Dentro de las curiosidades gastronómicas de Cambil nos encontramos con el "bacalao encebollao", que forma parte de las más antiguas tradiciones de Semana Santa. Así, es costumbre que, por ese tiempo de la Pasión, se encierren en el templo parroquial una escuadra de “armaos”, soldados romanos, para custodiar al Señor. Durante todo un día no abandonarán el templo, acudiendo sus familias a llevarles a cada uno un plato de "bacalao encebollao", cada cual hecho con un toque personal según la tradición de cada casa. Guisos que serán comidos por todos en la sacristía de la parroquia.

De los tiempos de matanza eran propias las "chicharras", es decir, los trozos de carne del cerdo aderezados con sal y pimienta, que se asaban en el mismo fuego que calentaba las calderas con el agua para cocer las morcillas y que formaban parte de la liturgia matancera.

Para los Santos se toman las "gachas dulces", y, especial atención, merece la preparación de un aguardiente con canela y azúcar para quitar los fríos del invierno, los cuales también son combatidos con la costumbre no perdida de echar "guindas en aguardiente".