Arbuniel

Los primeros datos de la existencia de Arbuniel aparecen en el periodo eneolítico (III-II milenio a.n.e). Cerca del nacimiento del río Arbuniel, en La Vega, se han hallado hachas de piedra pulimentadas, cuchillos de sílex y puntas de flecha de bronce. El lugar debió ser habitado en el tiempo, y en el período romano alcanzó su mayor apogeo. En Arbuniel es donde, según los estudios hechos por Juan Montijano Chica, arcipreste de la Catedral de Jaén, y publicados en la revista “Alto Guadalquivir”, de 1983, estuvo la famosa ciudad de Vergilia, con sede episcopal, que ocupo San Tesifón, uno de los Siete Varones Apostólicos que vinieron a evangelizar a Andalucía.

Si de la existencia de la sede episcopal, en lo que hoy es Arbuniel, existen ciertas dudas, sí que se han hallado pruebas evidentes, que demuestran que el origen de Arbuniel fue la ciudad romana de Vergilia, como lápidas, muchas sepulturas e indicios evidentes de una populosa ciudad encontrados en la vieja fábrica de luz en 1914.

No es de extrañar la importancia del lugar por su abundante agua, imprescindible para los asentamientos, y por estar situado en un importante paso de comunicaciones entre Granada y Jaén. Con la decadencia del imperio romano y las oleadas de invasiones germánicas, en el período visigodo existe un espacio de tiempo de pocas fuentes bibliográficas, a la vez que la inseguridad pudo hacer retraer o estancar la población.

Fue con la invasión o colonización árabe cuando Arbuniel consiguió de nuevo una época de esplendor, convirtiéndose en Al-Buniyul, que sería uno de los 33 aqalim en que estaban divididas las tierras de Granada, siendo ésta la iqlim Barayilat Al-Buniyul, donde se encuentra adscrito el castillo de Montejícar y Huelma.

Existen referencias a enfrentamientos que se desarrollaron en Arbuniel en la época islámica y que recogen las crónicas árabes y cristianas, pero, una vez que se estabiliza la frontera, se produce un vacío demográfico, concentrándose la escasa población en las fortalezas de más fácil defensa, como las cercanas de Cambil y Alhabar.

Las tierras de Arbuniel quedan unidas a Cambil y a la ciudad de Jaén cuando Cambil y Alhabar son conquistados por los Reyes Católicos, y, a partir de 1558, adscritas a Cambil tras la independencia jurídica de esta última respecto a Jaén. En Arbuniel fracasaron los planes de repoblamiento de 1494 iniciados por los Reyes Católicos y sólo pudo subsistir como una cortijada adyacente a Cambil. El siglo XVII está lleno de plagas, enfermedades, sequías y de retraimiento demográfico, por lo que Arbuniel no pudo crecer en su población hasta bien entrado el siglo XVIII.

En 1787, publica Bernardo Espinalt y García, el “Atlante Español“, una descripción geográfica del reino en el que dice:

Nacen en su término, Cambil, los dos mencionados ríos, juntamente con otro que llaman Albuniel, sobre el qual hay cinco Molinos, uno de ellos de papel de estraza, … hay también en este término, en el sitio que llaman Arbuniel, veinte Cortijos donde habitan sus moradores de continuo, y todos los días de fiesta va un Capellán de estas Villas á decir Misa en una Ermita que tiene con título de Nuestra Señora de Albuniel… Según varios sepulcros, y cimientos que se han hallado y se hallan en el sitio de Albuniel, denota que fueron estas dos villas (Cambil y Alhabar) en lo antiguo, Pueblos de grande extensión; pero no consta su antigüedad y sólo se sabe que en la entrada de los Moros fueron destruidas, y luego reedificadas, pobladas y cercadas por ellos mismos“.

También por esta época, Tomás López, publica en su diccionario el siguiente texto:

Ya en la parte de mediodía, tiene esta villa de Cambil otro término que llaman Albuniel, distante de esta villa poco más de media legua, en el que tiene más de 30 cortijos con sus vecinos, y una ermita en la que se les va a decir misa todos los días festivos. Y de esta, mi parroquial, se les administran los Santos Sacramentos. Y en dicho término de Albuniel, nace otro río llamado por su término, río de Albuniel, muy abundante. Y aún hay tradición hubo en lo antiguo en dicho término de Albuniel, una población grande o ciudad, pues he visto en él distintas lápidas con tres inscripciones que no he podido entender, y muchos sepulcros de piedra muy bien labrados“.

A mediados del siglo XIX es cuando aparecen referencias a Arbuniel más precisas. Así, el diccionario de Pascual Madoz dice de Arbuniel:

Albuniel: arroyo que nace al pie N. del cerro llamado Torre Gallarín, en la prov. de Jaén, pat. jud. de Huelma, térm. jurisd. de la v. de Cambil; entra a dis. de unas 1500 varas en el barranco de los Batanes, y tomando la dirección de E a O, corre el espacio de una leg. Hasta reunirse con el r. procedente de Cambil (V). Da impulso por distintas acequias, sin necesidad de presas á cinco molinos harineros que reúnen 14 piedras, y otros 5 de aceite; y riega un pago de olivar de 9500 pies, donde también hay algunas viñas, otros pedazos de tierra sin plantío de 440 fan. Y varias huertas. El agua es de muy mala calidad, algo templada, en términos que no pueden usarla para beber los hab. De las muchas casas de campo que se encuentran en aquel corto recinto, y al pasar por las acequias y por la superficie de las tierras, deja en ellas una clase de estuco que parece piedra, en tal abundancia, que en la limpia de cauces que se hace anualmente en los primeros días de septiembre, es preciso picarlo en algunos puntos, para evitar que se obstruyan los acueductos: sin embargo, es tal la claridad del agua, que en ella nada se nota“.

Por estos años, Arbuniel sigue con veinte casas de campo “con sus tierras y olivas, casi todas las cuales toman el nombre de sus dueños; más de otras 20 de vecinos pobres, que han fabricado sus miserables casillas”. En estos años Arbuniel está creciendo en población, en parte debido a las tierras del Frontil, parcelas de monte repartidas entre los vecinos de Cambil en 1845.[6]

En 1893 se inicia la nueva demarcación de su parroquia y se crea por los vecinos el nuevo cementerio, y en 1895, el cura Don Manuel Izquierdo, bendice la nueva iglesia. Asimismo, en esta segunda mitad del siglo XIX, alcanzan cierta fama las cualidades medicinales de sus aguas termales, como así lo recoge Riera y Sans en su Diccionario:

Varias fuentes surten el vecindario [de Cambil] de abundantes aguas. Aunque no constan en la Guía oficial balnearia, hay en el tér. de esta v. unos baños ferruginosos que en la temporada de verano atraen concurrencia, y gozan de estimación entre los naturales, por más que no se les conceda importancia fuera del territorio, sin duda por carecer de la sanción legal“.

A mediados del siglo XX, podemos decir que Arbuniel encuentra su máximo desarrollo de la época contemporánea, aunque alejado de su esplendor pasado, de todas formas, cuenta con una importante dotación de molinos aprovechando las aguas de su manantial y con una estructura de regadío que abarca una proporción muy importante de su territorio.

A partir de 1950, coincidiendo con el desarrollo industrial en otras partes de España y el extranjero, se produce una masiva emigración de la población rural con todas las consecuencias que esta situación provoca, separación de las familias y desestructuración, emigración de los más jóvenes y envejecimiento de la población.